lunes, 8 de abril de 2013

El mapa mental de Daniela.

Daniela es una alumna de 4ºESO. Hace unos días nos sorprendió a todos -sobre todo a mí, el profe- cuando vimos en su mesa unos extraños signos. A primera vista era imposible saber qué representaban. No había palabras, tampoco dibujos, alguna abreviatura anunciaba que eran de historia. Estaban escritos en "el lenguaje de Daniela".
Pasados unos minutos Daniela me explicó su significado; en esencia era un mapa mental de todo un tema de Historia.
Muchos alumnos estudian visualmente; es curioso cuando en los examenes sobre determinada pregunta te interpelan: Profe,  "¿en qué página está", "tiene tal o cual foto -la señora gorda, el del bigote...-, un mapa...algún signo especial?, está a la derecha, abajo, al comienzo o final de la página...?"  Estas y otras preguntas semejantes te hacen cuestionar toda la pedagogía al uso: el aprendizaje comprensivo, significativo, descubrimiento, colaborativo... Y es cuando te preguntas (igual que hacía el profesor Labordeta): ¿qué hago yo aquí?.

Admitámoslo como un hecho común y muy repetido en nuestras aulas y veamos lo positivo.
Los mapas de Daniela.

El cerebro tiene muchos sistemas de memoria. La memoria visual -utilizada mucho por los estudiantes- también  codifica, ordena y recupera la información almacenada. Es un tipo de aprendizaje que genera a veces una memoria a largo plazo, aunque para los exámenes no creo que dure mucho tiempo en su cerebro. La memoria fotográfica es -salvo excepciones- más corta puede generar información y detalles asombrosos.
Las reglas mnemotécnicas les sirven para ordenar y recordar los datos que les reclamamos en los exámenes (en este enlace de Practicopedia puedes ver alguna).

Daniela inventa un lenguaje, crea un mapa que le sirve para ordenar las palabras, las ideas que tiene que recuperar en el examen. Es su técnica para guiarse y encontrar lo que busca. Su código es el de guiones: primero escribe tantos como ideas a recordar y luego las clasifica: guión largo-idea principal, corto- secundarias. Como si fueran las estrofas de una canción que sirven para recordar y ordenar los contenidos de cada pregunta.
Ha conseguido procesar, codificar y ordenar la información para ser repetida si cae en el examen. Daniela tiene la confianza de que así no puede olvidarse nada. El problema surge cuando este orden sucesivo pierde algún eslabón...entonces viene el bloqueo.

Con su mapa mental Daniela ha conseguido memorizar el tema, ¿pero lo ha aprendido?. No, la memoria no implica aprendizaje. Este es el objetivo ideal de los profesores: que los datos sean más que simples datos: que conecten con su experiencia, construyan conocimientos, cambien conductas, retengan los datos, enriquezcan, favorezcan la empatía....vamos, "El Dorado".
Curva del olvido de Ebbinghaus.

La memoria es casi siempre frágil y volátil. En los examenes usamos la "memoria de trabajo" que almacena, organiza y repite los datos pero que, casi siempre, acaban rápidamente olvidados.
La curva del olvido de Ebbinghaus representa cuánto tiempo se mantiene un contenido en el cerebro. 

Con distintos métodos se consigue mantener más tiempo. Para mantener y fijar más tiempo los datos los expertos recomiendan (esto sirve para los examenes): 

  • Repetir, ensayar, elaborar información.
  • Entender los contenidos.
  • Atender en el aprendizaje (en las clases)
  • La motivación.
  • Tiempo dedicado.

En sentido contrario, para olvidar lo estudiado tienes que seguir las siguientes normas:
  • Memorizar sin comprender.
  • Falta de atención.
  • No repasar o hacerlo mal.
  • No utilizar lo aprendido.
  • Poco interés.
  • Dedicar poco tiempo.
Como alumno, vistas estas dos opciones, reflexiona y analiza tu forma de estudiar y podrás mejorar tus resultados.
Los profesores a veces pretendemos objetivos que no son reales, al menos con la mayoría de nuestros alumnos. La memoria hay que ejercitarla, mejorarla pero hay que hacerla importante (no un fin) si tiene un sentido en el aprendizaje del alumno.

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